Críticas

De pintor A PINTOR

El artista-viajero no es un ente nuevo en el panorama cultural del mundo. Fue éste uno de los arquetipos distintivos del Romanticismo; y no dejó de serlo durante la segunda mitad del XIX y a lo largo de todo el siglo XX. Viajar ha sido para ese tipo de profesional de la imaginación, cambiar el contexto que lo inspira, hallar en lo ajeno materias primas de la fantasía y la atmósfera capaces de darle otro giro a la expresión personal, desplegar una suerte de parodia de explorador (o/y) conquistador que enardece el amor propio y extiende la seguridad en las posibilidades para imponerse. Son muchísimos los ejemplos de hombres del arte de naciones económicamente poderosas o sólo europeos que han trabajado temporalmente en los paisajes empobrecidos de Asia, África, América Latina y el Caribe, apropiándose así de visiones, simbologías, mitos y sugerencias poéticas de esos sitios, convirtiéndolos en recursos de los estilos, códigos e intereses estéticos de tales artífices.

El pintor-viajero -¿por qué no llamarlo también así?- Eurico Borges llegó a tierra cubana deseoso de beberse todo el magma humano, misterioso y sincrético de nuestra legendaria geografía insular. Primero le metió mano a la más popular, o mejor decir marginal de sus facetas. Quiso vivir dentro de un espació folklórico capitalino, experimentar sus sabores, sentir sus efectos, conocer desde adentro las tipologías y costumbres. De semejante perspectiva le nació una serie de imágenes-relato, cuasi-caricaturas, que exageraban y deformaban visualmente, no sin cierto sustancial dramatismo, personajes, situaciones y peripecias de ese ámbito corriente de la vida cubana. Entonces se propuso hacer suyos los enfoques del asere, de la barriada, utilizándolos como base de obras en las cuales el choteo devino petrificada ironía plástica expresada en colores contrastantes y presencia un tanto agresiva.

Pero lo cierto es que Eurico no se quedó ahí. Después de ese encuentro inicial, de esa cruda introducción de su aventura habanera comenzó a recibir los resultados lógicos del empalago, del haberse comido el contexto demasiado aprisa. Apareció de súbito, luego de un viaje a España el deseo de trascender lo alcanzado. La crónica directa, el medio humorismo costumbrista, la percepción hiperbolizadora, cedieron paso -en el segundo tempo- a una más distanciada y sintética representación pictórica donde el hombre y sus circunstancias -mandato ortegeano- se instauraron en un estado de mayor espiritualidad y poesía. La vuelta episódica a sus orígenes (España y Portugal) y la respuesta de sus compradores ante las realizaciones de de tema cubano que allá expuso, parece que funcionaron como cierre de un tipo de hacer singularmente exótico folk, farsesco y de condición narrativa; y a la vez antesala de este otro camino de expresión que hoy exhibe.

Manuel López Oliva - Cuba, 2000

Hay Mar y Mar, Hay Ir y Volver

Hubo sin dudas un pórtico de esta etapa: el conjunto de obras de asunto angelical (ángel de la gracia, de la casualidad y del amor) nacidas de su vínculo placentero y enriquecedor con su actual compañera, Isabel. Ahí los hallazgos de forma y de técnica de la primera serie aludida entraron en el reino de la melodía. Los azules y amarillos, cielo y sol, ingresaron en el modo de hacer como acordes dominantes de un tipo de canto pictórico que reunía, en un sólo soñar, sus esencias vitales y sus pasiones, su pasado y su presente, la permanencia y el Eurico renovado.

Ahora es otra la propuesta. Todo indica que Eurico ha dicho: ¡Eureka! Un cuadro, una mini-serie en lo que el denomina, falso grabado y un alegórico engendro instalativo estructuran una exposición que quiere ser reflejo universal no sólo del artista-viajero, sino del hombre necesariamente de raíces y a la par ecuménico, que busca en el mundo distante, en otra geografía, en el espacio del viaje anhelado una realidad de complemento. Se trata de un ente universal inevitable: de quien escruta diferencias en la distancia, y trata de pisarlas. Aunque en la concepción eurikeana que nos propone hay más bien la certeza de un ir, venir volver a ir (valga el título de la cubana Loló Soldevilla) que no separe nunca al hombre-viajero de sus orígenes, de la fuente que lo nutre, de la nación que lo dibuja. Por eso las creaciones disímiles hibridadas en la muestra nos convocan a una reflexión que asuma cuanto de concepto y experiencia se enhebra en esa modalidad entre metafórica y naif de manifestarse artísticamente.

El artista-viajero se ha identificado con las aspiraciones de ciertos sectores de la población que pretenden convertirse en viajeros. Pero la identificación del pintor con ellos supone un contraste. Eurico cree necesario el retorno, la arraigada fusión con el suelo materno, la capacidad de abrirse a todos los mundos sin perder el arraigo fecundante al mundo más propio. Los planos de color sobre el lienzo, el fino corte que arranca blancos a las ennegrecidas matizaciones del papel, la pieza de atrezzo donde los hombres conviven enlazados al orbe por una suerte de cordón umbilical que los ata y define se presentan ante el público como la declaración terrenal de un viajero de la vida y del arte.

Manuel López Oliva - Cuba, 2002

DE ANGELES Y HOMBRES

No es el espectador, en este caso, quien entra en el cuadro; es la obra de Eurico Borges la que entra en el que la observa, irrumpiendo, primero, con suave armonía, casi clandestinamente, para crecerse después, clara y extentórca en el ser, clavándose en el espectador como un cuchillo, como un golpe, como la mirada única que, desde el cuadro, nos sorprende, nos descubre, nos identifica fija. rotunda. Sin dudas. Definitiva. Para todos aquellos que miran sin ver, que hablan sin mirar a los ojos... El ojo que nos observa crea una nueva dimensión en la que nos sentimos interrogados. Un único ojo... ¿para qué más? Nuestra vida se reduce a un escenario. Vemos lo que nos enseñan, y somos lo que los demás ven en nosotros. ¿Qué espacio queda para el "Uno mismo"? Somos tuertos-conscientemente o no-ciegos del ojo de cíclope de la introspección, de la esencia, de esa perspectiva de la que, a veces, carecemos. La crudeza de la imagen mutilada, se ve dulcificada por el uso inteligente del color y la luz devolviendo a la figura toda la belleza con la que está construida. Las "ángelas tuertas" de Eurico, cautivan por la belleza de sus rasgos que se recortan, en sus formas precisas de sabio dibujo, ingenuas y suspicaces, siempre voluptuosas... absolutamente carnales. La dimensión divina se mezcla con la carne desde un punto de vista humanísimo ¿habrán perdido ese ojo en un paseo por la tierra, o nos lo habrán cedido, hartas de velar por nosotros? Una obra sorprendente que se magnifica en el recuerdo del que la ha visto. Se crece, se apodera del espectador, dejando la impronta de lo divino y lo humano en sintonía dual, tan cerca... y tan lejos, en el punto en que ambas dimensiones se confunden... -desciendan sobre mí legiones de ángeles humanos. Provocador, como todo artista contemporáneo que evoluciona, vuelve a la figuración en sus últimos trabajos, llegando a un dibujo casi academicista, pero con intención, cambiando el concepto de la figuración tradicional, ya que, haciendo uso de la libertad del creador y cierta dosis de sarcasmo, mutila el dibujo, creando una sensación dual en el espectador: por una parte crea paraísos artificiales ante los ojos del observador abriendo nuevos interrogantes, y se agarra a la expresividad de los rostros (hay miradas que sugieren, otras que matan, otras por las que valdría la pena morir...) y por otra parte, su habilidad técnica, que unido al uso del color-atrevido, diáfano, radiante, inverosímil constituye una clara manifestación de libertad, de originalidad. El Arte es Libre como la mente del que evoluciona...

El artista llega a su propio yo, entre colores y pinceles. Se le podrían presumir influencias: desde los "Fauves” -por el color- al "Marat” más neoclásico de David, con la construcción de las formas. -(véase: "La dignidad del ángel” retrato de corte neoclásico) pasando por el Cubismo de Cezánne, la dulzura de Matisse, el Surrealismo de lo omnírico: ángeles dormidos, desnudos, con las alas separadas del cuerpo y abandonados, como la figura al sueño... ángeles humanizados o al Expresionismo, la distorsión de la figura y la expresividad de los rostros. Todo matizado, parido, regurgitado y reinventado por Borges.

"Dios, demasiado preocupado por el terrorismo", deja que los angeles se encarguen de nuestras cosas mundanas, y hay ángeles que aprovechan para darse una vuelta en el interior del coche de “Viaje con destino" para volverse un poco pícaros, carnales, con cierta sensualidad canalla, para demostrar que los ángeles sí tienen sexo...

TAREIXA GRANDE TABOADA.
Especialista en Arte Contemporáneo. Ourense, 11/10/03.
"Yo estuve en el paraíso". EURICO BORGES. Exposición en GALERÍA VISOL. OURENSE.

He aquí un pintor portugués, que, tras varias e importantes exposiciones en su país natal, Francia y España, y después de ser propuesto a la medalla al mérito artístico del Ministerio de Información y Turismo y seleccionado para el XXII Salón de Otoño, de Valencia, viene con un cargamento de cuadros e ilusiones, para dar a conocer su obra artística; una obra eminentemente atrevida por el contenido, agresiva por el color y distorsionada por las líneas y las formas. Claro que nos hallamos ante un autor fuera de lo corriente y que si aparentemente peca de temerario, contemplando su obra no lo es tanto, ya que está dentro de unas líneas vanguardistas que lleva a sus últimos extremos con la mayor rigidez, formalidad y sincera expresividad.

MANUEL MARTIN SANTIAGO – SALAMANCA, 1977

A obra do português merece ser vista, seduz o espirito. Elementos desde, objectivos, realistas até ao, "naiv" correspondem-se nas superficies geométricas-abstractas, distinguem-se caricías estilistas com o cubismo e a Op-Art.

As linhas vigorosamente traçadas poderão à primeira vista parecer frias ou estéreis, o luminoso colorido dá-nos a impressão de estética gelada. No entanto confundem-se formas e colorido uma unidade fresca e dinâmica, torna-se o conteúdo exacto e original, reconhece-se ironia.

T. K. - OSNABRÜCK, 1982

Simple, sencillo, ingenuo, alegre: Sí; como un espectáculo. Parece como si el pintor fuese un decorador de teatro, un escenógrafo, un figurinista, eliminando anécdotas; olvidando intencionadamente detalles que el espectador ha de aportar por su cuenta, que es una forma de incorporación de "comunión" entre el espectador y el cuadro. Sí, estamos ante cuadros-espectáculo y, desde luego no basta con verlos, hay que mirar los cuadros de Eurico.

Ya expuso en el Museo en 1975. Vuelve ahora con un bagaje artístico que sorprende por su rigor, por su preocupación estética y por el trasfondo de un espíritu juvenil que quiere darnos su visión de la vida con una intencionalidad realista. Pero le domina la belleza, la alegría y la sencillez.

Una exposición realmente interesante que cautiva por su arrolladora fuerza expresiva y que en medio de la angustia vital de nuestra cotidianeidad, nos deja el espíritu invadido de luz e sosiego.

SEGUNDO ALVARADO - ORENSE, 1991

0 caminho até Flehe (Düsseldorf), compensa para ver a exposição, do pintor português Eurico Borges.

Os quadros com rnuito colorido, são ao mesmo tempo Pop e "naiv" com duplo sentido crítico que ressalta através de claros limpos nas formas geométricas que se assemelham a "puzzles" dum doce cromático.

ANGELIKA HANN - DÜSSELDORF, 1983

Es una pintura nueva, distinta, atrevida. Con la figura humana como tema, pero una figura fantástica, irreal, envuelta en ocres, naranjas y rojos como en un homenaje cálido, solar.

MARIBEL – VALLADOLID, 1977

Borges, se nota, ha viajado por el extranjero, del que se ha traído en su retina y portentosa imaginación todo un caudal de universos de luces y espectros solares, y ha asimilado muy bien el difícil arte de la composición, que él resuelve con un estilo personalísimo.

Pintura de vanguardia; pintura para verla y observarla detenidamente, y, sobre todo, con espíritu infantil, sin tratar de buscar interpretaciones incoherentes a una pintura que de puro elevada es fresca, transparente, ingenuista. Que Borges no es pintor de minorías: su obra constituye un fabuloso mundo de contenido, al alcance de cualquier sensibilidad con cierta madurez artística.

MANUEL MARTIN SANTIAGO - SALAMANCA, 1977

Viajes de arena

El buen viajero no limita sus pasos a recorrer caminos, no se conforma com ojos que miren sin ver, ni entiende palabras lanzadas vacías al viento. El buen viajero es aquel que va arrancando en cada camino huellas ocultas, aquele cuyos ojos son capaces de redescubrir almas en lo más recóndito de las piedras, y aquel que utiliza las palabras para absorber las esencias del mundo que intenta atrapar. El buen artista es aquel que consigue, con un secreto conjuro, arrastrar hacia el abismo de sus mundos, aquellos que logró encontrar como buen viajero que es. Es cierto que las maletas de Eurico Borges no encuentran tranquilidad, ni reposo, ni tampoco, intuimos, lo hade su alma o como quiera que se llame esa cosa especial que descubrimos en sus cuadros. Pintar no es ensuciar un pincel, mezclar colores y conseguir llenar un lienzo, o tal vez si, tal vez eso sea, sin más, pintar. Crear ya es otra cosa. Eurico Borges es, sin duda, un creador, porque si no existieran lienzos, ni paletas de colores, él sabría encontrar el camino hacia sus mundos. Alguien lo duda? Arena, tela de saco, madera, son sólo algunos de los materiales que ha encontrado en la aventura del vivir y los ha exprimido para que formaran parte de sus trabajos. Crear es investigar. Investigar es avanzar. Avanzar es crear. Un círculo casi perfecto, pero sin cerrar del todo, porque es necesario dejar puertas abiertas para que salgan los fantasmas que crecen y entren los espíritus nuevos. Así lo hade Eurico. Sus obras están impregnadas de esa investigación constante, de una búsqueda incesante quién sabe de qué, aunque tal vez eso sea lo de menos, lo importante es seguir y seguir, en línea recta, haciendo curvas o retrocediendo para recuperar retazos, pero siempre en algún movimiento. Crear también es pensar. No cabe duda. Los cuadros de Eurico Borges son, en una primera llamada, sencillos, con poder de seducción. Pero cuidado, una vez que han logrado captar esa atención será muy difícil escapar a ellos y ya estaremos dentro de esos mundos que el viajero artista ha descubierto y nos regala.
Las mujeres de Eurico ya no tienen un solo ojo, ya no nos miran de esa extraña manera difícil de desentrañar, que nos generaba cierto desasosiego, pero del que resultaba imposible huir. Ahora esas mujeres no nos miran desafiantes, han decidido transformarse: algunas en mujeres gato, otras en mujeres con cuerpos de pez y otras en mujeres sin rostro, simple y llanamente. De espalda, sin ojos, sin bocas. No importa, porque aún así nos hablan con fuerza, sabremos, si las miramos el tiempo suficiente, de su vida, de sus anhelos, y de sus miedos. “O dereito de ser diferente” nos reivindican  algunas de ellas en un campo azul de amapolas, con una sola roja en sus manos, que nos lo dice todo. Cuerpos imperfectos que en esa imperfección nos hacen ver la importancia de ser uno mismo, de buscarse, de encontrarse. “Preparada para ser eu”, nos susurra una de estas mujeres desde el cuadro y nos convence. Pero Eurico tiene muchas maletas de viajero con espacio para otras miradas y otros mundos. Naturaleza, folclore o paisajes, desde la mirada de un artista que ha conocido naturalezas distintas, folclores de muchos mundos y que guarda paisajes reales y soñados. Ellos también han quedado atrapados en sus cuadros, permaneciendo aparentemente inmutables, pero no es cierto, tienen vida y se van transformando, aunque tan lentamente que nunca nadie lo podrá apreciar.
Eurico sabe de la importancia de los detalles, y de que su obra es más que solo un cuadro, porque es un creador de historias, aunque deja al espectados la última palabra. El color, el tamaño, las líneas, los materiales, todos forman parte de ese gran argumento del arte, cuyo director no olvidó poner sus títulos, porque sabe que nada debe faltar en su gran obra. No nos da un respiro para dejar de pensar y descubrir nuestros propios argumentos a través de sus mundos: Corpo ou intelixencia?”. “Ser máis forte é ser mellor! Reflexionen. Mientras , Eurico Borges seguirá pensando para mantener esa creación propia. Un universo de mujeres, paisajes y sibre todo, un universo vivo.

Sonia Torre

Las  obras de Eurico Borges hablan de si mismo, de cómo frecuenta el mundo, de cómo lo vive y lo vivifica.

En su condición de nómada, en su errar, establece un diálogo con la materia del mundo –arena, tinta, piedra, paño- y la sustancia inmaterial –sueño, deseo, pulsión-, en una cohabitación de técnicas –pintura, colage, diseño- que transcienden el carácter operativo para asumir un compromiso más global con el envoltorio.
Eurico Borges manipula los materiales como un argumento de liberación de sus apremios, configura plasticamente cuerpos-materia que se mueven, que crean su espacio vital, que confirman su existencia.

A través del diálogo de fragmentos de la realidad con la imaginación pura, hace posible lo inesperado. La adicción de imágenes de implausible probabilidad- gato con tronco de mujer, cola de sirena- abre la percepción del cuerpo a nuevas perplejidades.
Crea, de esta manera, una nueva realidad que proviene de la manipulación libre y reflexiva, del gesto liberador que aplica a los materiales. Emerge, pues, una realidad dinámica en detrimento de la estabilidade de la imagen. Y da vida.

Al subvertir un destino trazado hay una afirmación de liberdad, un deseo de autonomía, una disponibilidad atenta a la impermanencia y a la metamorfosis de la vida.

Arte y vida se afirman como espacios de liberdad, territorios donde Eurico Borges desea un mundo diferente, pero sobre todo delira un mundo diferente, acosa lo que existe, persigue la utopía.

Isabel Machado.